martes, 12 de octubre de 2010

Correr, preocuparse... Descansar, respirar.

Has sentido alguna vez la necesidad de CORRER?, de salir disparado para algún lugar?, de sentir que todos alrededor tuyo van demasiado rápido y no te queda otra que seguirles el ritmo?, de tener que apurarte porque te quedan 5 minutos para llegar a algún lugar? Nunca te pusiste a pensar que NADIE te corre?, si, así es, nadie te persigue. Se vive perseguido por algo o alguien todo el tiempo, corriendo de aquí para allá, preocupados por todo y nunca se sabe porque. La calle es así, miles de autos andando a velocidades diferentes, viajando para diferentes lados, corriendo para llegar al trabajo, para volver a casa. Embotellándose a la mañana, tarde y noche, tan solo por el simple hecho de llegar antes a todos lados. Y ahí es cuando llega ese freno en el semáforo, y uno, sin darle esa cierta importancia, piensa que es algo que lo atrasa, que le complica la vida, que le interrumpe la rutina. La gente no llega a darse cuenta que ese semáforo es un freno, un impasse en la vida. Algo que nos da para respirar un rato, sacar el pie del acelerador y relajarse. Se lo interpreta como algo molesto, algo que nos saca tiempo, que nos hace las cosas mas engorrosas de lo que ya lo son. Tal vez, sea necesario darse cuenta de que esos ratos nos dejan respirar, descansar las piernas, y debemos aprovecharlos para luego continuar. Juntar fuerzas y seguir un rato más en la rutina que nos ha impuesto la vida.

Puede que sea necesario correr, el tema esta en encontrarle un sentido a la corrida, en saber porque se esta viviendo a este ritmo y si realmente es necesario vivir así. No seria mas fácil dejar el reloj a un lado un rato y no estar pendiente de él? Un gran viaje me enseñó a vivir sin presiones, sin preocupaciones, simplemente a vivir la vida y sin otra cosa en la cara que una SONRISA. Me enseño que hay cosas por las cuales es necesaria nuestra preocupación y dedicación. Puede que muchos de Uds. que lean esta nota no tengan el problema de que les falte agua, o comida o ropa. Pero sepan que hay gente que si les falta y es su única preocupación. La mayoría de nosotros les da lugar a problemas que por ahí no tienen sentido y cada uno se preocupa por cosas insignificantes si las comparamos con las tres cosas que mencione anteriormente. Ese mágico lugar que conocí me dio el horario del sol, nos guiábamos por la salida y la puesta de sol. Me dio paz y tranquilidad el silencio del lugar, me relajo el no tener preocupaciones, porque gracias a Dios tenia agua, comida y ropa. Y no necesite nada más, con las sonrisas de los chicos me bastaba. Con esto me refiero a que hay veces que es necesario darle importancia a las cosas que lo merecen. Si esa gente sonríe y vive así, porque nosotros tenemos que andar preocupados con cosas que realmente no nos van a cambiar la vida? Dejémosle lugar a los grandes problemas y ocupémonos de ellos cuando realmente sea necesario. Además, si el problema tiene solución, ¿Para que te preocupas? y si no tiene solución, ¿Para que te preocupas? Esta frase me ayudó muchas veces para darme cuenta de que hay cosas que no tienen sentido darle tanta importancia, y en cambio, hay otras que si.

Otra nota más que agrego a las anteriores, con otro tipo de reflexión esta vez. Espero, como siempre, que les ayude a Uds., y tomen algún consejo si les sirve. Corran, solo si tienen fija la meta, y si el camino que hay que van a recorrer les va a dejar algo de recuerdo. No corran sin sentido, y sin una razón clara y valedera para tanto esfuerzo. Viajen, y conozcan culturas. Aprendan, no se queden con lo que ven por televisión. Disfruten, porque hay muchas cosas hermosas en este mundo que nos pueden alegrar la vida. Ayuden, con muy poco se pueden hacer cosas enormes.